Los negocios de Verón con Foster Gillett detrás de la pelea con Tapia
- Publicado el 30/11/2025
Detrás de la feroz pelea de Chiqui Tapia con el presidente de Estudiantes asoma la polémica por la implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y un entramado de relaciones de Juan Sebastián Verón con polémicos empresarios que buscan invertir en jugadores. En el medio, las figuras más grotescas del gobierno de Javier Milei.
El vínculo más polémico es el que Verón selló con el empresario norteamericano Foster Gillett quien recibió una fortuna a partir una herencia de su padre George, un inversionista en distintos rubros como deportes, entretenimiento y telecomunicaciones en los '70.
La llegada de Milei a la presidencia instaló la idea de la implementación de las SAD en los clubes de Argentina. La gran mayoría de las instituciones se opusieron, pero Verón abrió la puerta a ese formato planteando un esquema mixto que posibilitaba la inversión en el fútbol sin dejar de ser una asociación civil.
Gillett vio en la postura de Verón una llave para ingresar al negocio. Varios operadores del gobierno operaron abiertamente con influencias y recursos. La diputada Juliana Santillán y su novio Guillermo Tofoni, fueron los principales impulsores.
Tofoni es un empresario que está enfrentado con Tapia por los derechos comerciales de los partidos amistosos de selección de Messi. También Daniel Scioli fue parte de esas influencias. Las fotos de Gillett con Santillán y Tofoni circularon en las redes. Sin reparos, el millonario posó en varias fotos sosteniendo un cuadro con el retrato de Milei.
Foster y Verón firmaron un preacuerdo que suponía para Estudiantes una inyección de dinero inicial de USD 150 millones que podría ir creciendo con el correr del tiempo.

El preacuerdo establecía a Gillett como socio comercial de la entidad con asiento en la provincia de Buenos Aires desde donde se realizaría incorporaciones de jugadores de primer nivel hasta el desarrollo de infraestructura para fortalecer todas las disciplinas del club y las divisiones inferiores. Estaba previsto techar el estadio de La Plata, construir una nueva sede, oficinas, extender la escuela del club y añadir canchas para el crecimiento de distintas actividades.
El acuerdo se selló en Miami y la firma, en representación Foster, estuvo a cargo nada menos que de Tofoni. En esa ciudad de Estados Unidos Verón tiene otras inversiones. Forma parte de la mesa directiva del The Miami Football Club y busca consolidar una academia deportiva con Pepe Sánchez, Manu Ginobili, Agustín Pichot y Pico Mónaco. Un proyecto privado, lejos del espíritu social que da forma a un club.
Gillett pisó fuerte en el mercado de pases. Con Estudiantes de comprometió a desembolsar USD 10 millones y posibilitó el pase de Cristian Medina. Sin embargo, cuando había que depositar el dinero desapareció y nadie supo más de él dejando a Verón en ridículo.
Lo que parecía ser un camino fácil para financiar jugadores terminó en un escándalo. Al punto que Santillán borró de sus redes todas las fotos con Gillett.
Meses después depositó 5 millones y más tarde finalmente puso el resto. El millonario también se había comprometido a invertir en el pase de Ezequiel Piovi, sin embargo finalmente Estudiantes se tuvo que hacer cargo de esos fondos.
Al presidente de Estudiantes lo persigue un estigma. La sensación de que no dio todo durante el mundial de fútbol de 2002 en Corea-Japón. Argentina se quedó afuera en la fase de grupos y las imágenes del último partido frente a Suecia muestran a un Verón desganado y tranquilo. El resultado favorecía a Inglaterra y por entonces el jugador argentino jugaba en el Manchester United, uno de los equipos más poderosos e importantes del mundo. Por tal motivo, se lo acusó de vendepatria.
Fuente Lapoliticaonline
